24 de enero de 2009

Esperpento dislocado, 2007



La receta: se hace un todo en uno, se recorta y se deja al azar que lo recomponga

19 de enero de 2009

Horror vacui, 2008. Clase señor Z. acrílico, 100x50

YOUNIVERSE. Biacs3

El pasado 11 de enero finalizó la tercera edición Bienal de Arte Contemporáneo de Sevilla(Biacs3). Según reza en el folleto divulgativo:

"el mayor escaparate de la creación contemporánea del pasado otoño, (...). Arte, ciencia, tecnología, arquitectura y medio ambiente componen un macro proyecto expositivo que desde Sevilla se extiende a Granada para acoger las propuestas de más de 170 artistas del panorama internacional. (...) youniverse representa la interactividad de cada individuo con el universo, su propio universo. El visitante está invitado a interactuar con sus contenidos para descubrir un nuevo universo del que formará parte. El público es el protagonista".

En general, la exposición ha girado en torno a creaciones del media art, net art y multiplayer media, a la implantación definitiva de las nuevas tecnologías en la obra artística. Los espacios elegidos para ubicar la muestra, el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo en la Cartuja de Sevilla y el Palacio de Carlos V en Granada, acrecientan el contrapunto pasado/presente que, en ocasiones, resulta verdaderamente chocante: el Cyborg Lion de Yong-Ho Ji metido en la Capilla-Cripta del palacio transporta a las ambientaciones medievales de los videojuegos manga, ¿casualidad o intencionalidad, sacrilegio o acierto?, supongo que habrá opiniones encontradas, ¡viva la diversidad!.
Por otro lado, tanta tecnología junta produce algo de empachera y se echa en falta más guiños a la frescura de la creación manual y al posicionamiento del artista ante la realidad en la que vive (¿quizás lo de youniverse signifique evadirse de la realidad?) . Viene al caso la referencia a las viejas vanguardias de la posguerra de la Primera Guerra, para las que el santo y seña del arte debía procurar la transformación de una realidad social corrupta y decadente, traída de la mano de las revoluciónes industriales del XIX y principios del XX, a la farisea modernización de aquellos tiempos se opuso un arte que volvía los ojos a lo primitivo y rescataba la factura artesanal de las diversas culturas. El discurso parece que no está agotado en nuestro mundo global, cada vez más convulso, empobrecido y con el norte perdido.

18 de enero de 2009

Haciendo el pino, 2007

EL MUSEO DEL LOUVRE EN SECOND LIFE

http://www.universalarte.com/video/second-louvre-museum.html
Un trabajo de muchas horas, me recuerda al video de presentación de la exposición Perspectiva, Ciencia y magia de la representación que todavía se puede ver en el Parque de las Ciencias de Granada.

EL MUNDO SEGÚN SECOND LIFE


Si todavía hay quien no conozca Second Life le recomiendo encarecidamente que se sumerja en el invento. Trascribo un artículo jugoso sobre el tema.


Informática y nuevas tecnologías
Second Life ¿Llegó la vida virtual?
Un popular juego en Internet, que ofrece la posibilidad de hacerse una segunda vida «digital», está marcando un hito en la red de redes
Por: Amaury E. del Valle
05 de julio de 2007 00:00:00 GMT


"Comer, beber, salir a pasear, conocer nuevas amistades, incluso comprar un terreno para adquirir una casa y hasta ir con cuidado por temor a alguna agresión de un mafioso, todo es posible en Segunda Vida o Second Life (SL), un mundo virtual que surgió como un juego en Internet y en el que hoy se involucran más de cinco millones de personas.
Descargar el programa que da acceso, crearse una personalidad anónima y empezar a jugar es algo muy fácil en este universo on line, que en los últimos tiempos ha sido también escenario para diversas empresas comerciales, las cuales han montado tiendas virtuales, y hasta universidades donde se ofertan cursos, sin descontar que además el jugador debe pagar por obtener beneficios como construirse una casa o adquirir una isla.
Aunque pueda parecer un simple juego, muchos expertos, incluyendo sicólogos y sociólogos, se han comenzado a interesar por un fenómeno en expansión, al que cada vez se involucran más personas creyendo encontrar «otra vida» en este infinito de bytes.
DINERO REAL
SL es un mundo virtual programado en tercera dimensión Linden Lab, una empresa informática, y fundado por Philip Roseadle, su primer entusiasta y también jugador.
Distribuido en una amplia red de servidores para garantizar su acceso, el programa proporciona herramientas para «modificar» el mundo y participar en su economía virtual, que opera como un mercado real.
Lo interesante, apuntan los estudios, es que el «juego» no es cosa solo de muchachos, pues el promedio de edad de quienes participan ronda los 32 años, y estos indican además que su parte lucrativa es un buen gancho para muchos buscadores de negocios.
Para «existir» en este «nuevo» mundo es necesario que uno se cree otro «yo», también conocido como avatar, al cual se le pueden dar las características que se desee. Eso, unido a la peculiaridad que le otorga el anonimato de la red de redes, ha condicionado que en muchos casos los hombres se enmascaren de mujeres y viceversa, para disfrazar su real identidad.
No obstante, la mayoría son sujetos «reales», quienes compran, venden, se conocen, intercambian conocimientos y hasta «trabajan» en empresas virtuales, como la española Esmusssein, la primera en actuar en directo en SL.
Claro está, hay que tener dinero de verdad, porque para poseer tierra y poder construir en esta es necesario crear una cuenta de pago, cuyo costo oscila entre 6 y 9 dólares estadounidenses mensuales, además de comprar los terrenos necesarios para la construcción.
Aunque poseer «tierras» concede el privilegio de construir más objetos, también incrementa el costo mensual que debe pagarse a Linden Lab, la creadora y gran beneficiaria del juego, aunque no la única, porque otros también adquieren riquezas que después intercambian al «subastar» sus casas o bienes.
Second Life también tiene una agitada vida cultural e intelectual, ya que es habitual encontrar exposiciones, asistir a conciertos, como los del grupo U2 o de artistas con menor infraestructura económica, ya que muchos grupos musicales independientes encuentran un hueco para promocionarse".

Desde el sofá, 2008


"Me siento dividida en dos personas, de las cuales una, la real, la genuina, se erige solitaria, mientras que la otra, feliz imitación de la primera, tiene relaciones con el mundo. El primer yo queda a distancia, impasible, irónico, observándolo todo pasivamente."

Sherrie levine, Five Comments, en "Blasted Allegories", 1987.

JEFF KOONS



Supongo que visitar las dos salas dedicadas a Jeff Koons en el Museo de Arte Contemporáneo de Chicago debe ser como caminar por una Disneylandia del kitsch. Koons es el producto más norteamericano del arte contemporáneo, y además estudió en Chicago. Ningún otro estadounidense ha logrado emular como él a los dos grandes, Andy Warhol y Keith Haring. Ningún otro ha comprendido mejor lo qué gusta en este país: los colores primarios saturados de sus cuadros en los que pedazos de cuerpo se superponen a paisajes de postal (pongamos las cataratas del Niágara); las figuras de porcelana (tal como los ángeles cursis de nuestras madres sobre la cómoda) de tamaño natural como la de Michael Jackson, vestido de Mozart, con su mono chimpancé en el regazo; el artista fornicando con la Cicciolina, esposa y musa inspiradora, hechos en mármol. Todo parece ser la hipérbole del pop, el consumo llevado a la enésima, al borde del ridículo.
En Chicago cuando se habla de arte se debe mirar a Koons, si de política a Barack Obama (hijo natural de sus guetos y de la Escuela de Chicago). La gran ciudad debe parecer el paradimático escenario de la crisis económica americana. Una postal pop de lo último que puede mostrar el imperio de sí. Koons es también parte de la muestra, y no es casual que se haya vuelto famoso por hacerse corredor de bolsa en Wall Street, para financiar su obra megalómana. La Trump Tower rasca el cielo todavía en construcción. Nadie sabe, en medio de este estupor que atraviesa el mundo, con los bancos cayendo en picado, y los proyectos inmobiliarios desinflándose, si la terminarán.

EL ABRIGO ROJO


Ocurre en ocasiones que una imagen es capaz de activar emociones que no puedes dejar de perseguir. Esta caperucita roja oriental me secuestró la voluntad hasta que conseguí robarle estas fotos.

14 de enero de 2009

3 de enero de 2009

JOSÉ GUERRERO. LOS AÑOS PRIMEROS

“Mejor sordo que ensordecido... Verdaderamente ésta es una época mala para el pensador. Que tiene que ingeniarse para hallar el silencio que le es menester entre dos ruidos y hacerse el sordo hasta que efectivamente llegue a serlo. Mientras no se acostumbre a esto estará en peligro de morirse de desasosiego y de dolores de cabeza”.
Nietzsche

Nos movemos en la sociedad de la inmediatez, de la información instantánea obtenida a golpe de botón y estas circunstancias hacen que la observación, la reflexión y la recreación pausada estén de capa caída por no decir que trasnochadas. Muchas de las obras de arte contemporáneo son de lectura inmediata, se trata de sentir más que de observar. Todos tenemos capacidad para sentir en mayor o menor medida, pero la capacidad de observación requiere de una disciplina que hay que formarla y practicarla y que, por el trabajo y la dedicación a la que obligan, no está al alcance de todos o, más bien, casi nadie está dispuesto ya a ejercitarla.
Así, los continentes y contenidos de los centros de arte contemporáneo responden cada vez más a la sociedad del espectáculo compitiendo el edificio con la obra que alberga: el edificio reclama con sus formas espectaculares y las obras no pueden quedarse atrás en una dura competición. Sin embargo, hay una nueva forma de arte mucho más sutil y silenciosa: el trabajo de los responsables de los centros de arte, de los galeristas y de los comisarios. Hasta hace relativamente poco tiempo, las obras de arte se exponían siguiendo, normalmente, un criterio historicista: por épocas o por movimientos. Pero, igual que el arte ha dejado de ser historicista, ha dejado de representar para expresar, su exposición, forzosamente, ha dejado también de serlo.Un buen ejemplo de esta reflexión lo tenemos en la exposición José Guerrero. Los primeros años. 1931-1950, que se presenta en el Centro José Guerrero hasta el 11 de enero de 2009.

Los primeros pasos de este pintor han sido siempre uno de los aspectos más desconocidos para la gran mayoría de crítica y público. Comprensible, si se tiene en cuenta que no fue hasta los cuarenta años cuando despertó el interés de los entendidos en los entonces lejanos Estados Unidos. Lo que vino después suele ser de dominio público para sus seguidores. Pero todo artista tiene un comienzo. La exposición demuestra cómo algunos de los aspectos de sus primeras pinturas han permanecido invariables, los colores vitalistas y expresivos o la presencia continua de elementos como cruces o palomas.

La selección de la obra refleja las preocupaciones e intereses del pintor en los años objeto de estudio, así como la evolución de su lenguaje desde la figuración hacia la abstracción. La muestra se ha organizado atendiendo a los sucesivos viajes del artista, lo que produce una serie de conjuntos significativos de trabajos realizados en los distintos escenarios geográficos e históricos en los que transcurrió la vida de Guerrero, guiada por su determinación de aprender el arte y la modernidad: Granada, Madrid, París, Suiza, Roma, Bélgica y Londres.
Al ser la suya una subjetividad muy permeable tanto a los espacios como a los ambientes culturales, la producción paisajística y el impacto recibido de los estilos artísticos del momento testimonian no sólo su experiencia, sino también la de la época que le tocó vivir.

2 de enero de 2009

EL APRECIO DEL DIBUJO COMO GESTO


"de Isabel", 2008

"...Hay que aprender a ver, hay que aprender a pensar, hay que aprender a hablar y a escribir. La meta de estas tres disciplinas es una cultura refinada. Aprender a ver: acostumbrar el ojo a la calma, a la paciencia, a dejar las cosas venir a él, a suspender el juicio, aprender a dar la vuelta a lo particular y a captarlo en su totalidad...”
Eckhart, El aprendizaje de la mirada


El aprecio del dibujo como gesto, preparación y proceso, surge nuevamente cuando la materialidad del objeto de arte atraviesa un reajuste en la década de los sesenta y setenta del pasado siglo. El dibujo se liberó entonces de los confines de la página, expandiéndose a las paredes de la habitación, y alcanzó a revelar la acción del dibujante en performances. Además, continuó utilizándose el lápiz y el papel como medio convencional para transcribir ideas en las obras de arte conceptual. El dibujo prosiguió con los postconceptualistas de los ochenta como medio preferido para convertir acciones artísticas en objetos concretos. Pero en los noventa la situación cambió, afortunadamente, y el dibujo se alejó del concepto de proceso y comenzó a adquirir un valor predominante como obra completa y autónoma.


Esta situación moderna del dibujo debe afectar de varias maneras al aprendizaje del artista. Hemos asistido en los últimos años a una enseñanza del dibujo enfocada tan sólo como instrumento preparativo de la pintura y para el conocimiento de la forma. Era un auxilio en la formación del artista y utilizado en el diseño como medio de comunicación, siendo arrinconado por el dominante uso de la computadora. Las manifestaciones del dibujo arquitectónico, la ilustración y el cómic eran rebajadas a expresiones indignas de llamarse arte. El concepto de ilustración y decoración adquirían un significado despectivo. Se desacreditó la disciplina académica que abarca el dominio de los valores formales del claroscuro, de la proporción, del conocimiento del dibujo anatómico, la figura humana, abandonándose las técnicas tradicionales, privando al alumno, al desconocerlas, de una amplitud de recursos.

El dibujo está en la base de la representación pero no simplemente como un auxiliar artesanal lineal de contorno, sino como un proceso mental involucrando la percepción de la realidad y el método de consolidar sobre la superficie bidimensional o tridimensional las tensiones del entorno tanto en luz y color, formas y proporciones, como en emociones y sentimientos.

Ahora, además, se asiste a una revalorización del dibujo como producto final atendido como obra de arte digna de ser mostrada. Desde la década de los noventa, los artistas vuelven al uso de los materiales tradicionales de dibujo inmersos en una representación figurativa, transfiriendo sobre papel o la pared ideas e historias, metáforas y alegorías de las preocupaciones cotidianas.

1 de enero de 2009

I MUESTRA INTERNACIONAL DE ARTE EFIMERO

http://www.sporaarteefimero.com/#

Spora ha planteado la difusión de proyectos de arte contemporáneo mediante intervenciones en distintos ámbitos de la ciudad de Granada. Los artistas han sido invitados a crear obras in situ para espacios al aire libre (La fuente de las Batallas, la fachada del antiguo cine Aliatar, etc.) y para espacios interiores (tan sugestivos como el Bañuelo), reflexionando sobre sus diferentes significados culturales y sociales.
Ciertamente, en una obra preparada para un lugar específico, las características formales como, por ejemplo, la escala, vienen determinadas por la topografía del lugar y requiere un análisis del contexto en donde se van a presentar, son obras que deben enfatizar el diálogo entre el lenguaje de la obra y el propio lenguaje del espacio donde se ubica.
El significado de los monumentos urbanos, tanto si son intencionados como si no, tanto si son históricos como contemporáneos, deben garantizarse hoy mediante la capacidad de los habitantes para proyectar y centrar sus pensamientos y reflexiones críticas en torno a sus arquitecturas. No hablar a través de esas estructuras supone abandonarlas y abandonarnos a nosotros mismos, perdiendo tanto el sentido de la historia como del presente.
Hiltrud Schäfer ha elegido emplazar su instalación Imágenes del hombre en el interior de las salas del Bañuelo. Multitud de pequeñas figuras de papel, ejecutadas a partir de fibras naturales, trabajadas con antiguas técnicas artesanales orientales, se encuentran suspendidas de diminutos alfileres a los viejos estucos musulmanes. Las imágenes sutiles que proyectan sus sombras en la atmósfera de penumbra, a modo de huellas o presencias activas que despiertan desde un lejano pasado, junto al fondo teatral del baño, consiguen generar un ambiente lleno de dramatismo en el que el espectador se sumerge extasiado. A mi juicio, lo más conseguido de todo lo que he visto.

Impresiones de un viaje por la Tierra del Fuego y el Parque de los Glaciares, Argentina, Polo Sur.


La primera etapa del viaje fue Tierra del Fuego. A mí me hacía mucha ilusión por eso de ir casi al final del mundo y por eso de ver a los pueblos indígenas que deben quedar por esos lares, pero resulta que el Fin del Mundo Sur está a la altura de Dinamarca en el Fin del Mundo Norte; además con el rollo de la "colonización penal" (o sea, mandar allí abajo a los más malotes del país, porque si no a ver quién es el guapo que baja pa'llá) se cepillaron en cuarenta años a todos los indígenas (cuatro tribus completas: a saber, los ona, los tehuelches, los yámanas y otros con un nombre más largo que no recuerdo). El guía argentino disculpó a sus congéneres diciendo que si habían pillado la sífilis sería de comer mejillones. Bueno, pues como los cuatro señores más asesinos, de entre los sacaentrañas que mandaron, parece que no hacían muchas migas con las señoras asesinas que también habían mandado para que repoblaran aquello, entonces... se inventaron el turismo!!
Por cierto, antes que todo esto, aunque no mucho (la fundación de estas ciudades es de mil ochocientos y medio) hubo un señor inglés (que a saber lo que habría hecho en su país porque se autocondenó a estar allí abajo solo, le faltaría raigambre, digo yo), que, en cuanto puso el huevo en la zona más pegada al Atlántico, decidió que unas veinte mil hectáreas estarían bien para empezar a dar de comer a unas cuantas ovejillas que se había traído de su patria, cuyo clima y alrededores no iba a echar mucho de menos (de hecho, el paisaje es el mismo que el que vi en el norte de Escocia) y allí se quedó, diciendo que era pastor de la Iglesia Anglicana y que venía a traerle el Cielo a los otros cuatro indios que, ya digo, tardaron poco en subir al mismo.
El paso del tiempo le hizo al hombre prosperar, que en ese lugar del mundo es fácil por la falta de competencia (a ver qué españolito valiente se iba a quedar allí teniendo todo continente para elegir india y palmera) y por supuesto se hizo muchirrico, latifundista (toda la esquinilla del mundo, nada más y nada menos) y cuentista como muchos de los de por aquí (eso sí que debe ir en los mejillones) y tener una descendencia que se fue a "colonizar" otras partes del mundo como Sudáfrica y Australia. En fin, un nietecillo suyo se casó con una güiri que pasaba por allí, que buscaba ballenas y pajaritos frioleros y que se enamoró del concepto "aislados del mundo" hasta sus máximas consecuencias. Montó un museo de mamíferos marinos con las pobres ballenas perdidas por el estrecho de Beagle en su rumbo a la Antártida y ahora tiene un chiringuito que se mantiene a costa de los románticos becarios (así va el mundo, con tanta filantropía frustrada) que bajan allí a pasar los veranos, seducidos por un lugar ignoto de un mundo en el que ya no queda de eso (el turista violador es un ser sobrenatural, la esencia misma de la ciencia infusa). Bueno, además de esto ves unos cuantos leoncillos marinos (¿focas?), cormoranes (¿pingüinos que vuelan?) y pingüinillos (esos de verdad, a pesar de ser unos animales de nombre equivocado, ya no me acuerdo por qué). Y una ciudad, Ushuaia, que se contrae y dilata en función de las estaciones, no sólo del hielo. Parece ser que el verano despliega sus casas, pero en invierno y con la más fresquita todavía, los camiones recogen las casas y las apiñan todas juntas a ver si del roce les da más calorcillo. Por esta circunstancia, las casas están construidas de chapilla, que digo yo que aísla poco, se oxida mucho y refleja el sol más, aunque seguro que alguien podrá darme una explicación más coherente a este hecho. La ciudad tiene un gran puerto, y las colinas llenas de árboles y unos árboles de altura limitada, la que le permite una temperatura máxima de diez grados en verano, que los árboles no pueden crecen más (esto lo he aprendido en estos tiempos de non fare niente, ma leggere molto). En definitiva, merece la pena el paseo, que son tres horas y media de avión desde buenos Aires,to pa'bajo, cualquier cosa)...

Lo de los Glaciares es un espectáculo, y lo de la recua de gente que va a verlos, también. En fin, intentando, en un alarde de alienismo agudo, ver más allá de las cabezas y las máquinas de fotos (estoy segura de que hay quien ha visto glaciares de 120 m de altura encerrados en una mirilla de 3 cm y ni siquiera ha levantado la cabeza) me encontré un paraje sobrecogedor. Y así decían que estábamos en todo el planeta, hace unos añillos nada más. Lo que más me interesó fue la Declaración de Monumento Natural de la Humanidad, con el fin de recordar lo que alguna vez fue la Tierra. Vaya, un sitio con un frío terrible, de un color azul aguamarina intensísimo y unos crujidos apocalípticos cada vez que un simple cubito de hielo se desprendía. Alucinante.

El siguiente punto de destino fue Calafate: una ciudad turística, no sólo por su finalidad y máxima ocupación, sino porque no hay otra y no estaría allí si no fuera por esa razón. A pesar de su sentido de vivir, han decidido ponerla a ochenta kilómetros de la entrada al Parque Nacional Los Glaciares porque había gente que se fue a establecer allí sin saber más que conducir, y a esos también había que darles trabajo, aunque fuera organizándolos en cuadrillas de autobuses para güiris. Desde que se llega a la ciudad (Calafate está a sotavento de los Andes, los glaciares crecen hacia esa parte oriental de la Cordillera, que por los vientos föehn está pelá y mondá) todo es un puro monopolio: los autobuses, los barcos, los guías, y los crampones para subir caminando por el Perito Moreno, que subimos.
La primera visión del glaciar Perito Moreno, al girar una curva de la carretera que rodea la parte sur del Lago Argentino (el que se ha formado por el deshielo de este Campo Glaciar Patagónico del Sur) es impresionante, sin más apelativos. Entonces se observa una cortina azul “celeste-glaciar” que baja a modo de telón ceruminoso entre dos montañas. Pero en el telón se han gastado mucha tela y la vela era cirio muy pascual. Han hecho unas plataformas para que la gente pueda quedarse extasiada, mientras pega prácticamente la cara al glaciar, mirando con ojillos maliciosos a ver si éste rompe mientras uno está allí. Y ¿qué rompe?. Pues resulta que el Perito Moreno es el único glaciar que se encuentra en equilibrio. Eso es que no va para atrás (retroceso) ni para adelante (avance), pero que ahí está. Pues el Perito Moreno es bífido y en su crecimiento se extiende por las dos lenguas que le deja el lago dividido a su vez por la península (de Magallanes, aunque éste pasó más lejos de aquí todavía). Total que cuando llega a la península, crece, crece y la presión del agua del lago izquierdo (que drena a su vez por el derecho) va horadando un túnel en la base de esa extensión del glaciar, túnel que va subiendo hasta un punto en el que colapsa, y entonces se oyen las campanas del Apocalipsis, se forma una ola que realmente asusta (estamos siempre en un lago, eh?!) y los barquitos del ínclito amigo de los Kirschner, René Pérez Guachipongui, dueño de los barcos que te pasean por el lago (del Parque, y de media Argentina, me figuro yo) se las pelan para darle a los motores pa'trás no vaya a ser que a algún güiri gordote y pudiente se le vaya a mojar una ceja, que el agua está, además de lechosa por la arenilla glaciar, fresquita. Digo pudiente porque la excursioncilla por todo este lugar del mundo tiene esa premisa, las cosas como son.
En estos sitios la raza humana quieras que no se homogeniza. Somos más raza, o especie, como se quiera. Compartimos el clic de las cámaras al unísono, en sinfonía espiritual con el paisaje, compartimos la indefensión ante el saqueo de los autóctonos y sólo competimos para ver quién tiene el objetivo más grande. En fin, el paseíto por el Perito es un puntito. Yo, con mi habitual miedo panfilón, un poco más y me caigo sesenta metros para abajo en una brecha de azul atrayente y evocador, pero menos mal que siempre hay un galante turista para echarte una mano. En fin, que lo pasé estupendamente, nos dieron un whiski 'on the rock' cortado a piolet y un alfajorcillo para que no creyéramos que estábamos en Islandia.
Y luego el gran día de los Glaciares. Verás, es que el Perito Moreno es sólo la cuarta parte de los demás, que son un montón, están al norte de éste y no tienen su fama porque ni crujen tanto ni te puedes subir encima. Bueno, aquí casi me quedaría sin palabras si no fuera porque esto del sabático tiene mucho de recogimiento y un mundo interior por estallar a modo de supernova. En fin, entonces llegué a sentir lo que Admusen si hubiera llevado más gente en su expedición (pero un montón más, claro) y conquistamos el Polo Sur. Nos enfrentamos a los vientos de hielo, a las tempestades catabáticas (viento que baja por los valles, drenando el aire frío de las cimas de las montañas, vide asignatura de Geografía Física pal body) y los icebergs esparcidos alrededor del barquito chiquitito... y a los humos de la gente, que ni en semejantes circunstancias dejan de fumar.
El Glaciar Upsala es un discreto glaciar del tamaño de la Provincia de Buenos Aires, que a su vez es del tamaño del Estado Español a pesar de las autonomías y que parece no una cortina cualquiera de baño, no, sino el telón del Fin del Mundo. Como este glaciar no llega al fondo del lago, el agua va empujando hacia arriba, y cuando dice de romperse, lo hace de tres en tres kilómetros de largo por los diez que tiene el ancho de su frente (¿pero puede tener algo unas dimensiones así?), y va dejando un mar (lago) de icebergs enormes, que asoman sólo el 15% de su superficie, que tardan en derretirse alrededor de tres meses y que en cualquier momento pueden darse la vuelta para recuperar el equilibrio. Magníífico, espectacularr, buennísimo, hherrmoso, ..., adjetivos que esta gente dice para todo pero que deben haberlos sacado de sitios así. Y es verdad, esta vez sí. Lo último que presenciamos antes de volver de la expedición fue una rotura de base del Perito Moreno, esto es, una ballena gigantesca de color aguamarina transparente que surgió a pocos metros del barco, que emergía y emergía y compungía los corazones de los hombres, bravos, pero muy chiquitillos al fin, comparados con el cachalote azul que dio varias vueltas alrededor de su eje hasta que encontró la postura y descansó. Y levantó una ola y sonó. Y era un susto magnético. Y me encantó. Y fin.