
Once ángeles descienden para despertar a los muertos mediante el toque de trompetas. El libro en el que se registra a los condenados es grueso y pesado, tanto, que son necesarios dos ángeles para poder abrirlo. El libro de los elegidos, en cambio, es bastante más pequeño. Los colores de los mantos que portan los ángeles están llenos de simbolismo. El verde representa la fe impregnada de esperanza; el amarillo azafrán, el discernimiento espiritual; el violeta, la penitencia; el rojo, el amor y el azul, la contemplación. Los cuerpos formalizan una estructura circular, cerrada y autónoma.
Un tocador muy robusto separa a los ángeles que sostienen los libros. Los que tocan junto al libro de los elegidos lo hacen fuerte, hinchando sus mejillas, para despertar a los hombres buenos del sueño de la muerte. Junto al libro de los condenados tan sólo toca el ángel lejano de la penitencia, el del discernimiento tiene la trompeta apoyada en su hombro y el de la esperanza espera una orden del lector.
No hay comentarios:
Publicar un comentario