Miguel Ángel pintó la barca de Caronte, que transporta a los condenados al lugar de su castigo, al otro lado de la laguna Estigia, basándose en la Divina Commedia de Dante. Sin embargo a diferencia de la obra, aquí Caronte no golpea a las personas con la pala del remo para que suban a la barca, sino que las expulsa de ella, las empuja hacia los demonios, que aguardan a sus víctimas y las sacan de la barca con gruesas barras de hierro y garfios.Ante los golpes de Caronte, los condenados se agachan para librarse de los palazos. Los hombres, casi siempre desnudos, miran asustados al vacío, mientras que las mujeres, todavía con la mortaja gris con la que cubren la cabeza, se ocultan entre los cuerpos de los hombres, aferrándose a la barca.
En el otro extremo de la barca, una arpía y demonios con cabezas de león, de gato, de asno y de carnero, hacen bajar a las víctimas. Tres de los hombres destacan sobre los demás, el del centro, movido por una misteriosa fuerza interior, junta sus pies y extiende sus brazos, como en un rapto de muerte se dispone a dar un salto para abandonar la barca. El de la izquierda lleva un puñal en la mano derecha, es un asesino, el demonio lo hace bajar tirando del instrumento de su delito. El de la derecha ha sido prendido por dos demonios y una diablesa con cabeza de gato le espera con los brazos abiertos, se siente tan iracundo que, con los puños cerrados, desea atacar a los diablos. Al lado de Minos, un condenado señala aterrorizado la proa de la barca, el agujero donde debe alojarse la cadena del ancla está vacío, no hay esperanza de vuelta.
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