La formación que el estudiante de Bellas Artes recibe en la actualidad se basa excesivamente en el estudio exclusivo de las técnicas y materiales y en el lenguaje estilístico y formal (algo que viene ocurriendo desde los tiempos de Giorgio Vasari). Parece que se olvida lo esencial, el mundo de las ideas que animan al hombre y que hacen transcender sus obras.
Esta parcela de estudio se la han atribuido los historiadores del arte y el artista, si es que debe ser formalizado academicamente, ¿interesa que permanezca ajeno a ella?.
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